“Que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz” El pasado 11 de noviembre Democracia Nacional convocó una manifestación racista en el barrio de Usera, a la cual se intentaba responder con un bloqueo antirracista. Al inicio de esta manifestación antirracista, en la estación de metro de Legazpi, un neonazi de 24 años, asestaba puñaladas a 2 compañeros. Resultado de esta agresión Carlos, compañero antifascista del barrio de Vallecas, moría y otro compañero resultaba herido muy grave. Además la posterior represión policial contra los antifascistas ha dejado al menos otro herido grave. El asesino, un militar cuyo entrenamiento para matar pagamos tod@s, asestó una puñalada en el corazón a Carlos. Ahora oímos las voces de tod@s l@s que parecen haber estado esperando a un muerto, y hablan de reyerta, de enfrentamiento entre bandas, de “radicales” de signos opuestos. Mienten. No fueron bandas quienes asesinaron a Lucrecia Pérez en Aravaca, a Fernando Bertolá en Majadahonda o a Aitor Zabaleta en Madrid. Fueron fascistas. Fascistas que apuñalan a quienes los poderosos señalan como culpables, como sobrantes, como potencialmente peligrosos. Fascistas que son la cara más brutal de la dominación capitalista, que se ceba con l@s mism@s, para proteger a los de siempre. Fascistas que nunca apuñalan a banqueros ni a especuladores, sino a inmigrantes y militantes de izquierda. Tal vez por eso los poderosos no los ven como un problema, y así la policía y los jueces están más ocupados en reprimir, por ejemplo, a los jóvenes que luchan contra la privatización de la educación (estudiantes anti-LOU esperando ingresar en prisión) o a los que señalan a los especuladores y exigen una vivienda digna (más de 17 encausados), que a los fascistas. En Madrid, los discursos sobre la “violencia” juvenil, los permisos para las manifestaciones de extrema-derecha concedidos por la delegada de gobierno de la Comunidad de Madrid, las sentencias judiciales que garantizan la impunidad, y la complicidad policial, llevan tiempo allanando el camino a esta puñalada. También el auge del españolismo reaccionario y xenófobo promovido por el neofranquismo del Partido Popular. Desde el Colectivo 1984 queremos solidarizarnos con Carlos, con su familia y sus amigos. Queremos también exigir la absolución sin cargos de todos los detenidos en las protestas del 11 de Noviembre, y el castigo al asesino. Rechazamos cualquier juicio a los antifascistas, así como cualquier equidistancia. No estamos dispuestos a despedir a más compañer@s. Nos sumamos y secundamos los actos en recuerdo de Carlos, y saludamos todas las iniciativas para contestar su muerte. Un comunicado es sólo un comunicado, por eso a Carlos le vamos a llorar luchando, le vamos a homenajear calle a calle. Los ricos señalan, los nazis apuñalan Organizar la rabia Colectivo 1984
|